Dime cómo cuidas tu piel y te diré quién eres

By 10 diciembre, 2021Sin categoría

Cada vez más la comunidad científica se está haciendo eco de una relación muy íntima entre la salud, el comportamiento humano y la apariencia. Todo esto inspirado por las respuestas que puedes imaginarte a una pregunta sencilla, pero muy reveladora: ¿cómo luce una persona saludable?

Las respuestas, por supuesto, se basan en diferentes factores que hay que tener en cuenta: ¿realmente puedes notar, a simple vista, que una persona es saludable? ¿qué es lo que más refleja la salud de una persona? Estamos seguros que nuestras respuestas se pueden reducir a una afirmación genérica, pero que ayuda a construir un criterio mucho más profundo: una persona saludable debe tener un cabello y una piel limpios, estar bien arreglada, estar relativamente en forma, estar alerta y con mucha energía.Mujer y niña haciendo rutina de belleza para la piel

Por supuesto, todo parece indicar que la salud tiene una estrecha relación con los hábitos, con el comportamiento y por quién eres, todo esto de acuerdo a lo que haces contigo desde el momento en el que te despiertas, hasta el momento en el que te acuestas: incluso, sobre cuánta importancia le das a tus horas de sueño y a tu comodidad en el descanso.

 

Entendiendo la piel.

El paso más razonable, para poder encontrar el fundamento de nuestro tema, es el hacer una lista de diferentes hábitos para entender sus implicaciones: consumir o no sustancias nocivas como el cigarrillo o el alcohol, comer o no comida poco saludable, hacer o no ejercicio frecuente, tener o no una actividad de higiene adecuada, dormir bien o dormir mal, tomar o no mucho sol y estar expuesto, o no, a sustancias nocivas. Con esto dicho, ahora vale la pena preguntarnos: ¿estos hábitos afectan a la piel?

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Sus funciones son: mantener los fluidos corporales previniendo la deshidratación, proteger contra las bacterias y virus que puedan causas infecciones, ayudar sensorialmente a percibir el mundo externo, regular la temperatura del cuerpo y elaborar vitamina D cuando recibe sol. Pero, como todos los órganos, la piel también se enferma y estas enfermedades, por lo general, tienen una causa común: afectan visiblemente a la piel. Pero, ¿qué relación tiene esto con el comportamiento? Vamos a verlo.

Si hacemos una lista de patologías relacionadas con la piel, ¿cuántas de ellas crees que están relacionadas con el comportamiento del individuo? Y, adicional a esto, ¿cuántas de estas crees que se acrecientan por este mismo factor?

Bueno, de acuerdo a las conclusiones científicas, la gran mayoría de patologías en la piel se deben, en su aparición, control y prevención, a los hábitos del individuo.

 

El comportamiento y la piel.

El acné, que comúnmente es más visible en el rostro, son brotes en la piel que constan de puntos negros, puntos blancos, espinillas, quistes y nódulos profundos y dolorosos. Los factores que pueden desencadenar o empeorar el acné son: cambios hormonales, consumo de ciertos medicamentos, alimentación y estrés. Los primeros dos factores obedecen a situaciones que, en la gran mayoría de casos, no se pueden controlar, pero los otros dos resultan muy parejos con el comportamiento de la persona: los estudios indican que el consumo de alimentos ricos en carbohidratos empeora el acné y, de acuerdo a las investigaciones sobre el estrés, existe una estrecha relación entre éste y el empeoramiento de los síntomas de la enfermedad.

Afecciones cutáneas ocasionadas por el acné juvenil

Y el acné es sólo el principio. Existen otras patologías que dejan marcas visibles y que tienen un origen muy estrecho con el comportamiento de la persona. La Queratosis actínica tiene como principal factor la exposición, no controlada, al sol. La Rosácea, como enfermedad crónica, está asociada por el consumo de alimentos picantes, bebidas alcohólicas, exposición a la luz del sol, estrés y a bacterias intestinales Helicobacter pylori (asociada con la higiene de las manos, de los alimentos y el consumo de agua). El Eccema está asociado directamente al cuidado responsable de la piel, como también la Celulitis, la cual tiene también como factor el tratamiento poco adecuado de las heridas.

La lista resultaría demasiado larga.

 

Hábitos y cuidado de la piel.

Aunque toda patología tiene sus recomendaciones específicas, sí existen puntos en común para la prevención y todos están asociados con los hábitos del individuo. Los más significativos son: mantener una adecuada higiene, tratar de manera responsable las heridas, tomar suficiente agua, evitar exponerse de manera directa y prolongada al sol y utilizar crema solar todos los días, añadir en tu dieta frutas y verduras amarillas y anaranjadas, hacer ejercicio frecuente y mantener una higiene facial adecuada.

Mujer y niña cuidando de su piel - Mascarilla de pepino

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